viernes, 26 de abril de 2013

La sociedad de los hermanos en la Familia Empresaria






Por César Isola
El profesor Ivan Lansberg, prestigioso experto internacional en Empresa Familiar, analiza en el presente Dossier las claves del éxito en las relaciones entre hermanos para garantizar el futuro de la empresa. En este artículo se analiza una de las formas de las sociedades entre hermanos que es “el primero entre iguales”.
Los hermanos que unidos trabajan bien tienen un “sueño compartido” que genera entusiasmo y vitalidad en la empresa.
A menudo, en las empresas en que trabajan hermanos ninguno de los miembros tiene claro qué se necesita para que el equipo fraterno sea efectivo, circunstancia que se ve agravada por la escasa literatura que existe al respecto.
¿Cuáles son, pues, las características de un equipo eficaz de hermanos? Para empezar, los socios comparten un compromiso que ha sido bautizado como
“sueño compartido”, el cual encarna una visión de futuro que genera entusiasmo y vitalidad en su relación laboral. A veces, el “sueño” está vagamente vinculado a las metas de la empresa, e incluso puede darse el caso de que no llegue a ser articulado por ninguno de los miembros del grupo. Con todo, el “sueño” permanece implícito y está revestido por la rica imaginería de la cultura familiar, sus valores, su identidad y sus tradiciones. Al asumir el “sueño”, los miembros del grupo sienten que su implicación con los otros les alienta a esforzarse y les ayuda a crecer.
Las asociaciones entre hermanos que mejor funcionan son aquéllas capaces de aprovechar las diversas habilidades y perspectivas que cada uno de los socios aporta a la empresa. Los miembros no pierden de vista cómo sus esfuerzos individuales se entretejen con las aspiraciones del colectivo. Las asociaciones fraternales sacan partido de una de sus peculiares ventajas sobre otro tipo de grupos laborales: la profunda comprensión de las formas de hacer de cada uno de los socios y el conocimiento común que generan los años de experiencia compartida.
Los hermanos que unidos trabajan bien se enorgullecen de los logros mutuos, así como de los que consiguen los hijos respectivos. Individualmente, los miembros del equipo creen que sus logros son para el equipo en su conjunto.
Esto es especialmente cierto en las asociaciones en las que uno de los hermanos es el líder; uno de ellos dijo en una ocasión: “Mi definición de liderazgo consiste en asumir las culpas cuando las cosas van mal y compartir la gloria con mis hermanos cuando van bien”. “Compartir la gloria” requiere una generosidad de espíritu que resulta esencial para mantener cohesionado al equipo.
Las asociaciones entre hermanos que mejor funcionan son aquéllas capaces de aprovechar las diversas habilidades y perspectivas que cada uno de los socios aporta a la empresa.
Contrariamente a la creencia general, las rivalidades entre hermanos no desaparecen en la edad adulta. La incapacidad de manejar estos conflictos puede enturbiar el criterio de la empresa y entorpecer la colaboración eficaz.
Los equipos fraternales que permanecen juntos no esconden sus rivalidades naturales debajo de la alfombra. Al contrario, encuentran fórmulas para verlas en perspectiva -a menudo a través del humor, en comentarios como éste: “Ahí lo tienes de nuevo. Él ha de tener una casa más grande y un coche más rápido que todos los demás”. La rivalidad entre hermanos es más destructiva cuando no es reconocida, cuando la competencia y la envidia que existen en el grupo permanecen latentes.
A menudo, la diversidad de recursos para resolver conflictos en las empresas entre hermanos es sorprendente. Por ejemplo, dos hermanos que heredaron del padre una Empresa Familiar fueron advertidos por éste antes de su muerte que siguieran un procedimiento muy simple en el caso de que no pudieran llegar a un acuerdo en alguna cuestión. El padre tenía un socio en quien confiaba, un hombre de amplia experiencia y de gran perspicacia en los negocios, En caso de conflicto, cada uno de los hermanos telefoneaba al consejero y le exponía su punto de vista. El asesor escuchaba atentamente y entonces decía: “Federico tiene razón” o bien “Jorge está en lo cierto”. Los hermanos colgaban de inmediato el teléfono y acataban su sentencia. En los últimos 35 años, sólo han tenido que acudir al socio paterno en tres ocasiones.
Otras empresas entre hermanos intentan resolver las disputas nombrando a directivos experimentados y que no sean miembros de la familia para que actúen como mediadores. Lo importante, más que el contenido de estas técnicas, es que exista algún tipo de proceso operativo con el que todos estén de acuerdo. De hecho, muchas de las prácticas empleadas por los equipos de hermanos parecen violar toda norma de administración establecida. Cuando se subrayan estas prácticas anómalas en las empresas de hermanos, éstos responden invariablemente: “¿Y a quién le importa? Hacemos dinero y nos divertimos… Algo debemos estar haciendo bien”.
* Cuando Zeus empezó a dar órdenes a sus hermanos en el Monte
Olimpo, éstos se rebelaron y lo maniataron con cien nudos.
Frecuentemente, los expertos señalan que no suelen llegar muy lejos aquellas asociaciones empresariales entre hermanos en las cuales las acciones están divididas más o menos igualitariamente entre éstos y en las que se detecta una predisposición al liderazgo de uno solo de los hermanos. Pero la realidad es que muchas de ellas funcionan y algunas con notable eficacia. Es éste un tipo de Empresa Familiar poco estudiada, por lo que conviene averiguar bajo qué condiciones funciona o no con el fin de diseñar mejores estructuras para apoyarla.
En algunos negocios familiares, uno de los hermanos emerge como el emprendedor dinámico capaz de llevar la empresa a nuevas cotas. El primero entre iguales en un negocio entre hermanos puede ser ungido como tal por los padres, pero rara vez podrá dirigir la compañía sin haberse ganado el respeto y el apoyo de sus hermanos y hermanas. Normalmente, la persona que despunta ha demostrado a las claras que él o ella tiene dotes empresariales y organizativas como para levantar el negocio en beneficio de todos.
Sin embargo, la asociación acabará por desplomarse si el hermano que ha asumido el papel de líder no reconoce los límites de su autoridad. Incluso en las familias mejor avenidas, las rivalidades arrastradas desde la infancia pueden hacer temblar los cimientos del negocio si el líder se comporta como el único propietario y toma decisiones clave sin haber consultado con sus socios. El error más grave que pueden llegar a cometer estos primeros entre iguales es intentar mandar al modo y manera de un único propietario-director, que suele ser la estructura por la que se regía la compañía durante el mandato del padre.
El primero entre iguales suele contar con la confianza de los demás para dirigir la empresa del modo en que él estime conveniente, siempre y cuando respete los deseos y las preocupaciones del grupo.
Como ocurre con numerosos conflictos humanos, la mitología griega nos ofrece una lección imperecedera. En una de las historias más conocidas de la mitología griega, Cronos, el padre de los dioses, devora a cinco de sus hijos después de que un oráculo le advierta que uno de ellos acabará por derrocarle.
Su esposa Rea, furiosa, se promete proteger a su sexto hijo, Zeus, y lo entrega a las ninfas para que lo críen. Una vez Zeus ha crecido, Rea conspira con él para verterle a Cronos una pócima durante un banquete que le hace regurgitar a sus cinco hijos. Los jóvenes dioses derrotan a Cronos en una batalla guiados por Zeus, quien se convierte en líder incluso por encima del mayor de sus hermanos, Poseidón. Al principio, gobierna con eficacia. Pero poco a poco comienza a dar órdenes y a pretender que los demás dioses -sus hermanos incluidos- le llamen “padre Zeus”. Sus dos hermanos, Poseidón y Hades, deciden darle una lección de humildad: amarran a Zeus con cien nudos y lo encierran en un armario. Finalmente, Zeus es liberado, pero nunca olvidará la lección de sus hermanos: aunque le acepten como líder, nunca le permitirán que se convierta en su padre.
Los líderes de un negocio entre hermanos pueden deslizarse fácilmente hacia un papel paternalista. Pueden intentar aconsejar a sus hermanos cómo deben educar a sus hijos, dónde deben vivir y cómo deben relacionarse. A menudo, la autoestima del líder se ve amenazada cuando sus hermanos rechazan esas tentativas por controlar sus vidas. Dado que en la anterior generación el padre era no sólo el jefe del negocio sino también el cabeza de familia, los primeros entre iguales tienden a ajustar su autoridad a ese modelo para ser aceptados en ambos papeles.
Las cosas comienzan a ir mejor cuando el líder de los hermanos se da cuenta de que las circunstancias han cambiado y que se requiere un nuevo estilo de dirección en el que pesen más el trabajo en equipo y el asesoramiento.
Normalmente, en los negocios entre hermanos, los límites de la autoridad del líder se definen a través de un método de tanteo durante los primeros años de la asociación. El primero entre iguales que decide efectuar un gasto importante sin haber pedido antes la opinión de sus socios, puede resultar bruscamente sorprendido por las advertencias de sus hermanos: “Somos tus socios a título de igualdad y te exigimos que cuentes con nosotros en esas decisiones”. A veces, puede ocurrir que los socios acaben por establecer mecanismos más formales. Por ejemplo, pueden acordar que el líder deba consultarles en aquellos gastos que superen cierta cantidad de euros, en los compromisos a largo plazo de la compañía con otras empresas o en cualquier decisión que implique un giro importante en los objetivos o estrategia del negocio familiar.
Esto no significa que todas las decisiones en las empresas entre hermanos deban tomarse por consenso. El primero entre iguales suele contar con la confianza de los demás para dirigir la empresa del modo en que él estime conveniente, siempre y cuando respete los deseos y las preocupaciones del grupo. Para dirigir estas empresas es necesario saber hasta dónde puede llegar uno con sus hermanos antes de que estallen rivalidades latentes.
También es preciso tener generosidad de espíritu para compartir los éxitos y las recompensas del negocio – incluso cuando alguno de ellos no se lo merezca del todo.
Autor César Isola
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jueves, 25 de abril de 2013

Cómo equilibrar las necesidades del negocio y de los empleados






por Eduardo Lan
Las personas y las empresas tienen sus propias necesidades, pero es posible alcanzar un equilibrio y lograr el éxito para ambas partes. Aquí 6 claves para ello.
Rodolfo es gerente de una empresa de transportes que cree que para hacer bien su trabajo necesita ser déspota con la gente. Su estilo de gestión es el clásico mando y control, mediante el cual ordena a las personas qué hacer y controla cada uno de sus movimientos, sin importarle las opiniones o necesidades de los demás.
No es que Rodolfo sea una mala persona, sino que no conoce otra manera de dirigir adecuadamente su departamento para satisfacer las necesidades de la empresa. Él no es el único ejecutivo que actúa de esta manera. Es común encontrar jefes en todo tipo de empresas y organizaciones que piensan que la manera más efectiva de dirigir a un equipo de trabajo es fungir como capataz.
La figura de jefe como capataz tiene sus orígenes en la revolución industrial y está basada en las teorías de Frederick W. Taylor, el padre de la gestión científica. Según Taylor, para maximizar la producción es necesario contar con jefes que controlen los tiempos y movimientos de los trabajadores que realizan tareas manuales sin permitirles pensar por sí mismos. El objetivo de la gestión científica es estandarizar la realización de las tareas y asegurar que los trabajadores las lleven a cabo según dichos estándares (línea de ensamble).
Aunque esta manera de gestionar a las personas y su trabajo tuvo su validez en algún momento, hoy día el mando y control ha perdido su relevancia y es virtualmente obsoleto en la mayoría de las empresas. Actualmente, vivimos otra era en la que las personas realizan un trabajo pensante que requiere de su voluntad, compromiso y creatividad para ser logrado con eficiencia y efectividad.
Para este fin, se requiere que las empresas satisfagan las necesidades de los empleados y trabajadores para que ellos estén dispuestos y comprometidos a hacer lo mismo con las necesidades de la empresa.
A continuación enlistamos 6 claves para equilibrar las necesidades de las empresas y los empleados:
1. Tárdate más tiempo en contratar a tu personal y menos tiempo en despedirlo
Una relación empleador-empleado es casi como un matrimonio, por lo que es esencial asegurar que la relación sea idónea para ambas partes y deshacer la relación en cuanto sepas que no va a funcionar, lo cual a menudo es obvio en poco tiempo. Algunas empresas en el mundo incluso contratan por periodos de prueba, al final de los cuales le ofrecen a los candidatos un bono por retirarse de la empresa; si la persona no acepta el bono y elige quedarse, es muy probable que cuentes con un empleado leal y comprometido.
2. Asegúrate de contar con políticas, procedimientos y procesos
Estos lineamientos deben beneficiar a ambas partes, luego, difúndelos ampliamente de manera que los empleados sepan claramente qué se espera de ellos y qué pueden esperar ellos de la empresa. Aquí es importante involucrar a los empleados en la definición y revisión constante de estos parámetros, de manera que ellos los conozcan perfectamente y los hagan suyos, además de validar que dichos parámetros continúen encaminados a la satisfacción de las necesidades de ambos.
3. Define y aplica consecuencias
Tanto negativas como positivas, por las acciones de las personas. Esto permite generar un ciclo de retroalimentación constante que informa a las personas sobre los comportamientos no deseados y deseados, reduciendo y eliminando los primeros y consolidando los segundos.
4. Trata a la gente con respeto, dignidad y amabilidad
Tratar a la gente de esta manera satisface sus necesidades de ser valorados y apreciados, lo cual no está peleado con las necesidades de disciplina empresarial, ya que de ser requerido uno puede sancionar, incluso despedir a alguien con respeto, dignidad y amabilidad.
5. Invierte en tu personal mediante capacitación, desarrollo y coaching
Esto permite a la empresa contar con gente capaz, lo cual ayuda a mantener a la empresa competitiva; y al empleado sentir que su permanencia en la empresa le brinda la posibilidad de crecer como ser humano y como profesionista.
6. Establece un equilibrio entre la vida personal y la vida laboral para todos tus empleados
Contar con dicho equilibrio ayuda a que todas las áreas de la vida de tus colaboradores estén atendidas, con lo que se propicia que tengan un buen desempeño en su trabajo. Este equilibrio debe ser parte del diseño de las políticas y los procedimientos de la empresa, incluyendo el horario de trabajo.
Para lograr obtener el mejor desempeño de tus colaboradores es esencial lograr un equilibrio entre la satisfacción de sus necesidades y las necesidades de la empresa. Contar con elementos claros y poderosos que propicien la satisfacción de los intereses de ambas partes te puede ayudar a lograr este equilibrio.
Autor: Eduardo Lan es consultor, coach y conferencista con más de 15 años de experiencia en temas de transformación organizacional, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, clima laboral y renovación cultural. Actualmente es socio fundador de @MesaConsultores
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Aprender a gestionar la Familia en la Empresa






A lo largo de los años, muchos de los que hemos tenido la oportunidad de trabajar con familias empresarias hemos aprendido algo que puede parecer obvio, pero que sin lugar a dudas es una gran verdad: El activo más importante de una empresa familiar es la propia familia.
La mayoría de las empresas familiares de segunda o tercera generación que han consolidado su éxito, se suelen caracterizar por haber tenido la capacidad de desarrollar, de manera intuitiva, mecanismos que, contrariamente a lo que se pueda pensar ,han convertido a la familia en una fuente de oportunidades y fortalezas. Que la familia sea un activo de gran valor, no va evitar que en cada momento del ciclo de vida de la compañía tengamos que resolver situaciones o dilemas potencialmente peligrosos para la continuidad. Ahora bien, cada vez que detectamos esta característica en nuestros clientes somos conscientes de las mayores posibilidades de realizar un asesoramiento que realmente sea eficaz y útil para todos los que lo demandan.
Llegados a este punto, muchos de los lectores se estarán preguntando cuáles son las claves de éxito que han permitido a muchas empresas familiares convertir a la propia familia en uno de sus activos de mayor valor.
No se preocupen, enseguida los enunciaremos, sin embargo, y antes de proceder a ello, reflexionen sobre estas dos ideas:
1. ¿Cuánto tiempo dedican a la gestión de la empresa y cuánto a la gestión de la familia?
2. ¿Se debe gestionar una familia como si fuera una empresa
La capacidad de gestionar correctamente a la familia es algo que se puede aprender si somos conscientes de su potencial a medio y largo plazo. Por este motivo, las sugerencias que les vamos a dar seguramente les permitan calibrar cuál es el nivel de atención que le están prestando a su familias y en qué medida tienen ya desarrollados instrumentos para su buena gestión.
1. Comunicación. Sin lugar a dudas es uno instrumento que permite transformar dos posiciones diferentes en una fuente de riqueza y creatividad. El dialogo tiene que ser abierto y sin intermediarios. No podemos pretender que mi familia y mis socios sepan lo que me está pasando si no se lo transmito abiertamente.
2. Flexibilidad. Cada vez que trabajamos con personas que defienden que su postura no es negociable nos encontramos con un denominador común: casi nunca se han detenido para intentar entender qué le está pasando a su interlocutor (padre, madre, hermano, hijo, sobrino). En la mayoría de los casos, cuando comprendemos porqué alguien de la familia le hace una demanda a la empresa somos capaces de identificar si la respuesta y con ello, la mitad de la solución, la debe dar la empresa o la propia familia.
3. Visión compartida. El día a día puede llegar a ser muy duro, participar en el diseño o entender cómo queremos que sea el futuro de nuestra compañía es una forma de incrementar el compromiso y el sentido de pertenencia. Que duda cabe que estos dos elementos nos ayudarán en los días más difíciles.
4. Liderazgo. Hay que llegar a ser capaces de diferenciar el liderazgo en la empresa y en la familia. En empresas de tercera o cuarta generación no suelen coincidir en una única persona, si somos conscientes de ello, tenemos que ser capaces de ponerlos a trabajar juntos.
5. Estructuras de gobierno para la familia. Desarrollar un Foro Familiar (Consejo de Familia) que permita a los miembros de la familia tratar los asuntos con rigor y orden es una de las mejores alternativas para garantizar que los pactos aprobados se vayan a respetar. Cómo debe estar regulado este foro estará condicionado, en cada caso concreto, por la estructura familiar y las características y tamaño de nuestra empresa.
6. Estructuras de gobierno para la empresa. Constituir un Consejo de Administración a partir de la segunda generación es una necesidad. Será por lo tanto imprescindible reflexionar sobre los criterios de composición, su estructura interna y el sistema para la toma de decisiones. Sin embargo, no convienen olvidar esta idea: El Consejo debe estar diseñado en función de las necesidades de la empresa y no sólo en función de las características familia accionista.
7. Información. La mejor manera de no ser manipulado es tener un buen nivel de información. La organización de la empresa debe permitir un flujo periódico de información para los socios. Con información seremos más capaces de comprender qué está pasando en nuestra empresa familiar y, sobre todo, qué tipo de peticiones puede ser oportuno que se pospongan para otro momento.
8. Transparencia. La transparencia nos va a permitir compartir nuestros éxitos y explicar nuestros fracasos. Uno de los principales motivos que generan grandes crisis en la familia empresaria es no comprender qué ha salido mal en un determinado momento. Volver a encontrar un punto de encuentro cuando un miembro de la familia tiene la firme convicción de que otro le ha hecho perder parte de su patrimonio es difícil. La transparencia y la información son las dos caras de la misma moneda que nos va a permitir comprender el porqué de nuestra realidad empresarial.
Llegados a este punto, hagamos una última reflexión. Si estamos de acuerdo en que nuestra familia puede ser uno de nuestros principales activos, dediquemos el tiempo suficiente a potenciar sus valores y trabajar sobre los puntos arriba indicados. Quizá una primera manera de hacerlo, sea compartiendo con los suyos la información que contienen este artículo, para testar, a continuación, sus opiniones y su visión sobre el futuro.
Autor: Mario de Gandarillas
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