miércoles, 24 de abril de 2013

15 Realidades del emprendimiento que debes conocer

El mundo del emprendimiento es fascinante y extremadamente apasionante. Cada día te levantas con la ilusión de hacer realidad tus sueños y tratar de cambiar el mundo con tus ideas.
En estos 4 años que llevo compartiendo junto a emprendedores y empresarios, he aprendido unas cuantas lecciones acerca del emprendimiento y sobre la creación de empresas, y el día de hoy quiero compartirte algunas de estas lecciones.
Espero que disfrutes leyendo este articulo tanto como yo disfrute escribiéndolo. No olvides dejar tus opiniones, comentarios y aportes sobre el tema, estoy seguro de que juntos podemos llegar a conclusiones muy interesantes.
Bien, aquí van estas 15 Realidades del emprendimiento que debes conocer para no rendirte en el camino hacia tus sueños.
1. Ningún negocio es bueno o malo en el papel




Hace poco tuve la oportunidad de conversar con algunos estudiantes de administración de empresas y la mayoría me hacían preguntas del tipo "¿Es buen negocio hacer esto...?", "¿Es rentable comenzar un negocio dedicado a tal cosa...?", etc. Supongo que si vamos de universidad en universidad encontraremos dudas similares puesto que en las aulas nos enseñan a tomar decisiones "con la cabeza" y siempre teniendo como fundamento un plan de negocios, una hoja de cálculo en excel o estadísticas que permitan determinar si empezar tal negocio es buena o mala idea.
El emprendimiento requiere de un toque de irracionalidad, porque precisamente al alejarnos de lo posible y aventurarnos hacía lo imposible es cuando surgen las ideas más fascinantes y maravillosas. Cuando se emprende, a veces es necesario tomar decisiones con el corazón, dejando de lado los números y haciendo caso a nuestra intuición.
Una hoja de excel o un plan de negocios nunca te dirá con certeza si tu idea de negocios es buena o mala, si realmente quieres saberlo debes tener el valor para lanzarla al mercado y que sean los clientes quienes te digan qué tal es tu negocio, qué debes cambiarle, cómo puedes mejorarlo, etc. Suena arriesgado, pero de esto se trata el emprendimiento, de correr riesgos que nadie más correría para lograr cosas que nadie más lograría.
Es bueno que analices con detalle tu idea y te tomes el tiempo necesario para planear estrategias y evaluar los aspectos clave de tu proyecto, pero recuerda que la realidad está afuera y no en tu business plan, tal como lo dice Javier Megias, experto en estrategias, startups y modelos de negocio.
2. Es más fácil fracasar que tener éxito




Las estadísticas sobre el fracaso empresarial son escalofriantes: "de cada 10 nuevas empresas, solo 1 o 2 superan los primeros 5 años de vida"...
Te digo esto no buscando desanimarte, todo lo contrario, debes ser consciente de que tal vez no tengas éxito la primera vez, ni tampoco la segunda, ni la tercera, por ello debes tener el carácter suficiente para intentarlo una y otra vez. Debes tener el valor y la fuerza de voluntad necesarias para levantar con más fuerza después de cada caída.
Si revisamos las historias de algunos de los más grandes empresarios de la historia veremos que todos se han enfrentado al fracaso una y otra vez, pero fueron su determinación y su pasión las armas con las que lograron reponerse para intentarlo una vez más hasta que finalmente sus negocios comenzaron a prosperar.
La clave no está en no caer, sino en tener el valor para levantarnos una y otra vez. Las probabilidades de fracasar son altas, pero es mejor fracasar intentando triunfar en algo que nos gusta, que dejar de triunfar por el temor al fracaso.
3. El 90% del éxito se basa simplemente en insistir (Woody Allen)




La mayoría de los negocios nunca llegan a prosperar sencillamente porque su gestor dejó de intentarlo demasiado pronto.
El emprendimiento se trata de insistir, persistir, resistir y nunca desistir. Muchas veces la diferencia entre fracasar y tener éxito, es simplemente intentarlo una vez más. La clave está en mantener el entusiasmo donde otros ya se han dado por vencidos.
Hay personas con muy buenos talentos que nunca logran nada en la vida por la falta de disciplina, constancia y perseverancia. Por el contrario, también hay personas que no son muy talentosas, pero se esfuerzan cada día por ser mejores, entrenan, perseveran y logran llegar tan lejos como se lo proponen.
4. Si realmente quieres emprender, encontrarás la manera




Encontrar excusas es muy fácil y siempre tendrás una muy buena para dejar de iniciar ese negocio con el que tanto sueñas... falta de dinero, falta de tiempo, falta de preparación, mal estado de la economía, etc, etc, etc. En fin, la lista de excusas a la hora de emprender es infinita, pero quién realmente está dispuesto a emprender va a encontrar la manera y los medios para superar cualquier obstáculo que se atraviese en su camino.
Muchas empresas han comenzado sin siquiera tener un producto completo y sin tener todos los recursos necesarios para empezar, pero la visión de sus gestores les permitió aventurarse para luego poco a poco ir convirtiendo su idea en la gran empresa con la que soñaban... ¿Acaso no recuerdas cuando Bill Gates hizo negocios con un software que ni siquiera tenía en sus manos?
5. Si quieres llegar rápido, emprende solo. Si quieres llegar lejos, emprende en equipo
Emprender solo tiene sus ventajas. No tienes que rendir cuentas a ningún socio, puedes hacer las cosas a tu manera, no necesitas discutir con nadie las decisiones que tomes, podrás trabajar a tu propio ritmo, te quedas con toda la utilidad generada por el negocio, etc... Pero si emprendes solo, nunca llegarás tan lejos como podrías llegar si trabajas junto a otros emprendedores que compartan tu pasión y tus objetivos.
Dicen que si puedes lograr tus objetivos solo, significa que tal vez tus objetivos son demasiado pequeños. Atrévete a soñar y a pensar en grande, y crea equipos de trabajo con personas que tengan habilidades y características que se complementen con las tuyas, verás que juntos pueden lograr hasta los objetivos más grandes por más difíciles que parezcan.
6. Todo buen negocio tiene competencia
Por más innovador y diferente que sea tu producto o servicio, siempre habrá competencia y es un error fatal creer que no existe absolutamente ninguna compañía o producto que apunte al mismo segmento del mercado al que tu le estas apuntando.
También es un error creer que las grandes compañías no hacen o pueden hacer algo similar a lo que hacemos, es mejor ser realistas desde el comienzo y analizar a cada uno de los protagonistas del mercado: proveedores, productos complementarios, productos suplementarios, competidores directos, competidores indirectos, etc.
Como dice Sun Tzu: "Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, ni en 100 batallas correrás peligro". Preocúpate por conocer la competencia y a cualquier elemento clave del entorno que puede tener un impacto sobre tu negocio.
7. Los negocios son como el amor
Tal vez te suene un poco cursi, pero siempre he pensado que los negocios y el amor tienen muchas cosas en común.
A lo largo de nuestra vida amorosa tenemos diferentes oportunidades con diversas parejas, pero uno siempre se debe casar con aquella persona que despierte todas nuestra pasiones y por la cual estemos dispuestos a dejar de lado muchas otras otras oportunidades. Asimismo, en los negocios tenemos infinidad de oportunidades de negocio para emprender, pero solo debemos "casarnos" con aquella idea o con aquel negocio que nos apasione y por la cual estemos dispuestos a sacrificar tiempo, dinero y esfuerzo. Nunca olvides que un negocio sin pasión no es más que un trabajo rutinario donde tu día a día no va a ser muy distinto al de un empleado que trabaja motivado por su salario.
Un error muy común es poner el dinero por delante en algo que queremos emprender. Si el dinero se convierte en un objetivo que te obsesiona desde el comienzo, posiblemente vas a pensar en renunciar a tu proyecto cuando enfrentes el primer obstáculo. Es necesario tener motivaciones más fuertes que el dinero.
8. Debes tener el carácter suficiente para enfrentar miedos, criticas y mensajes de desanimo




Cuando te decides a hacer algo fuera de lo común, es normal que las personas a tu alrededor te envíen mensajes de desanimo del tipo "no se puede...", "es una mala idea...", etc. Aquellas personas no lo hacen de mala intención, solo actúan conforme a los paradigmas y temores con que fueron formados.
Es vital que tengas una determinación y un carácter lo suficientemente fuerte como para creer en ti mismo y enfrentar cualquier critica o mensaje de desanimo provenientes de familiares, amigos y allegados.
El miedo es otro enemigo con el que debemos lidiar cuando queremos emprender, incluso muchos emprendedores se resignan porque sus temores llegan a ser más grandes y fuertes que sus sueños. Es importante que enfrentes tus miedos y te des cuenta de que un miedo es tan grande como tu mismo lo percibes. Es difícil enfrentar los miedos, pero es más difícil estar toda la vida con ellos.
9. Los productos y negocios "perfectos" NO EXISTEN!




Algunas personas se quedan toda la vida esperando a tener un producto o un negocio perfecto, pero la realidad es que ni siquiera las más grandes compañías cuentan con productos y modelos de negocio 100% perfectos. Muchas veces es mejor empezar con algo, aunque todavía no esté listo, y poco a poco ir mejorando según las necesidades del mercado.
Empresas como Google y Apple siempre mantienen sus productos en fase "beta" y lanzan versiones cada vez más sofisticadas según el feedback generado por los usuarios y consumidores, esta estrategia les permite ser compañías lideres en innovación y les permite ser cada vez mejores; mientras tanto, millones de personas con ideas fascinantes nunca se atreven a lanzarlas sencillamente porque creen que aún no están listas para ver la luz del día.
10. Iniciar un negocio no te hace emprendedor
Emprender es mucho más que montar un negocio. Los emprendedores saben que el emprendimiento es una aventura de constante aprendizaje y llena de retos donde cada día es una oportunidad de autosuperación. Los más grandes emprendedores nunca se conforman con haber iniciado un negocio, su visión los lleva a lograr objetivos cada vez mayores.
Una vez tienes tu empresa en el mercado, es hora de pensar en expandirse, en aportar al desarrollo económico, en llegar a más clientes, en ofrecer más oportunidades laborales y, por qué no, pensar en cambiar el mundo.
Si ya iniciaste tu negocio, no te conformes, piensa en cómo puedes hacerlo cada vez más grande y trabaja todos los días por dar un paso hacía adelante. No permitas que esa llama en tu interior se apague.
11. Todos somos emprendedores en potencia
Existen tantos tipos de emprendedores como tipos de personas hay en este mundo. Todos llevamos dentro un emprendedor, pero debemos despertarlo para que seamos capaces de luchar por nuestros sueños.
No todos los negocios encajan con las características de todas las personas, por ello es importante encontrar una oportunidad que se ajuste a nuestra forma de ser y de pensar... ¿Cómo descubrir la oportunidad perfecta para cada quien? En el libro "el arte de crear riqueza" podemos encontrar muy buenos consejos para saberlo.
12. El dinero no es el principal obstáculo a la hora de emprender
Estamos en pleno 2013 y el dinero dejó de ser un obstáculo a la hora de emprender, tal vez no estés de acuerdo conmigo, pero si en estos momentos sientes que no puedes empezar tu negocio por falta de capital significa que algo estas haciendo mal.
Aquí mismo en este blog les hemos compartido cientos de convocatorias, concursos y programas de apoyo cuyo objetivo es financiar proyectos empresariales interesantes, además, las plataformas de crowdfunding han creado una nueva tendencia donde cualquier persona puede financiar sus ideas y proyectos aprovechando el potencial de Internet, pero es tu labor captar el interés de la comunidad y darles razones para creer en ti.
Es cierto que el dinero es un elemento clave en el desarrollo de cualquier emprendimiento, pero no debe ser un limitante o una excusa para abandonar tus sueños.
13. Los grandes logros requieren de grandes esfuerzos




Si quieres lograr algo grande, debes estar dispuesto a luchar como nadie más lo haría.
Esfuerzo + Disciplina + Constancia + Paciencia = Éxito
Los perdedores suelen creer que el éxito está marcado por la suerte, pero los ganadores saben perfectamente que su propio destino está en sus manos y pueden llegar a donde lo deseen. No le eches la culpa a la falta de suerte cuando el problema es la falta de actitud.
14. El que mucho abarca, poco aprieta
Es normal perder el enfoque cuando se emprende por primera vez. Queremos hacer de todo al tiempo y finalmente no hacemos algo bien.
Es fundamental que te enfoques en una sola idea, pero que la hagas bien, mejor que nadie. Ya luego habrá tiempo para trabajar en otras ideas y otros proyectos, pero si buscas hacer todo al tiempo, solo conseguirás que tus energías, tiempo y dinero sean malgastados.
La falta de enfoque es una de las causas más comunes de fracaso empresarial. Descubre el potencial de tu negocio y enfócate en crear una ventaja competitiva en torno a él.
15. Las empresas son como el bambú Japones
El bambú Japones es un planta muy especial. Se siembran las semillas como las de cualquier otra planta y debes cuidarla como cualquier otra planta, pero durante siete años no verás florecer las semillas ¿Por qué? porque durante estos siete años, el bambú Japones está desarrollando unas fuertes raíces. En el séptimo año, la planta comenzará a crecer y en tan solo seis semanas alcanzará una altura de más de 30 metros, y si lo cortas, volverá a crecer una y otra vez.
Cuando decides emprender van a pasar años donde no verás los frutos de tu esfuerzo, pero es importante que en este tiempo hagas que tu empresa desarrolle unas raíces fuertes para que cuando empiece a crecer, tenga la suficiente fortaleza. Cuando una empresa tiene raíces fuertes, es mucho más solida y aunque enfrente problemas, seguirá creciendo.
Hay plantas que crecen mucho más rápido, pero si son cortadas jamas volverán a crecer.
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Puedes encontrar más material relacionado al presente, en nuestros Blog
Gestión y Dirección de Empresas Familiares http://gestiondeempresasfamiliares.blogspot.com
Gestion de PYMES
http://gestiondepymes.over-blog.com

Cómo hacer Crecer mi Empresa o Negocio






por Jordi Mañé
Hoy veremos 9 maneras de hacer Crecer una Empresa o Negocio.
El post que podréis leer a continuación lo escribí a petición del blog www.emprenderalia.com de Xavi Sánchez sobre la temática de Crecimiento de Empresa - lo encontráis aquí; me alegra saber que aunque tenemos aún muchísimo camino a recorrer, parece que http://www.teragrowth.com se está empezando a convertir en una referencia sobre temas de Crecimiento y Expansión de Empresas u Organizaciones.
Cómo hacer Crecer mi Empresa o Negocio
Tanto si la Empresa es de reciente creación como si ya lleva muchos años en el mercado, muchos emprendedores, empresarios o directivos se empiezan a preguntar:
¿Cómo puedo hacer CRECER mi Empresa, Negocio u Organización?
A lo largo de mi vida profesional he tenido la suerte de identificar más de cuatrocientas maneras de hacer Crecer Empresas y Organizaciones, y aún sigo aprendiendo nuevas formas de hacerlo cada día.
Esta riqueza de posibilidades hace que el quid de la cuestión sea el saber escoger los ingredientes (Acciones de Crecimiento) más adecuados para cada negocio, situación y sector.
Sin embargo, sí me atrevería a decir que una de ellas es aplicable a la gran mayoría de Empresas – estamos hablando de saber vertebrar correctamente la Cadena de Valor de tu Empresa o Negocio.
Veamos de una forma sencilla y en FASES la versión ‘Teragrowth’ de la Cadena de Valor.
1ª FASE: DEFINE correctamente tus PROPÓSITOS y OBJETIVOS
Saber porque has iniciado la Empresa. Cuál es la misión que persigues y que te apasiona. En qué mejorará el mundo, tus clientes, o tu entorno gracias a tu Empresa. A quién aportarás valor. Qué esperas de ello más allá del lícito retorno económico.
Esta primera fase es imprescindible porque moviliza nuestra mente interna, la de las emociones, que nos empujará a perseverar más allá de las barreras y problemas que tendremos. Hace conectar nuestro Proyecto con nuestra alma y alinea todo nuestro empeño para aumentar la probabilidad de tener éxito en nuestra iniciativa.
2ª FASE: IDENTIFICA tu OCÉANO AZUL y desarrolla tu MODELO DE NEGOCIO
Saber a qué mercado te diriges es imprescindible para enfocar esfuerzos.
A veces se tratará de un Océano Rojo ya ocupado. Otras estarás reinventando el Océano y convertiéndolo en Azul. En algunas pocas habrás identificado un pequeño lago azul al que llegar primero.
Independientemente de cuál sea el camino, una vez tengas claro a quién te diriges podrás diseñar tu Modelo de Negocio, por ejemplo usando la Metodología Canvas.
Puede ser tradicional e intentar ganar a los competidores con una mejor gestión y operación del mismo, o puede ser totalmente rompedor como lo fueron los Modelos Freemium o Crowdsourcing en el momento en que aparecieron.
Independientemente de qué modelo escojas, recuerda que un elevado porcentaje de la probabilidad de éxito y de Crecimiento de tu Empresa dependerá del Modelo de Negocio que escojas o que hayas diseñado.
3ª FASE: ELABORA tu ESTRATEGIA
Existen miles de Estrategias posibles. Algunas llevarán tu Empresa a la luz y otras muchas directamente al olvido.
Puesto que el éxito dependerá de muchas variables distintas, no puedo comentar ningún consejo específico sobre qué estrategia puede ser mejor o peor en tu caso. Sin embargo, sí me atrevo a recomendar dos puntos que tienes que tener en cuenta al diseñar Estrategias para tu Empresa:
a) Más allá de la elección de la Estrategia en sí (por ejemplo, entrar en tal mercado), ten en cuenta la Secuencia de Implementación de la Estrategia, es decir, qué pasos realizarás para desplegarla.
b) Siempre será mejor una Estrategia normal excelentemente ejecutada que una Estrategia excelente mal ejecutada.
4ª FASE: IDENTIFICA a tus CLIENTES
Conocer bien – pero bien bien – a tus Clientes es imprescindible para poder realizar las Fases siguientes.
Cuanta más información puedas recabar sobre ellos mejor. Enfócate primero a sus Necesidades o Problemas no resueltos.
Haz Clusters de Clientes Potenciales y enfoca lo que ofreces hacia ellos y pensando en ellos, no hacia un público generalista.
5ª FASE: DISEÑA tu PRODUCTO, SERVICIO o SOLUCIONES
Sólo una vez has conocido muy bien a tus potenciales Clientes deberías diseñar tu Producto o Servicio.
Sí, es cierto que hay veces que la necesidad la acaba creando el producto (i.e. iPhone, iPad, etc..) pero el 99% de los casos lo que harás será facilitar algo que hoy es complejo, cubrir una necesidad, eliminar un problema o dar un valor diferencial apreciado por el Cliente.
6ª FASE: BUSCA CLIENTES (Push) y/o ATRÁELOS (Pull)
Normalmente los Clientes no llueven del Cielo.
Hay que ir a buscarlos (estrategias Push) o, aún mejor, atraerlos hacia nosotros (estrategias Pull).
Esta es una fase clave – y hay muchísimas maneras únicas y combinadas (combinación Push+Pull) para conseguirlo. Escoge la(s) tuya(s) y adelante.
7ª FASE: VENDE tu PRODUCTO o SERVICIO
Ahora hay que Vender.
¿Sabes cómo hacerlo?
¿De forma directa o indirecta? ¿Orientado a valor o a volumen? ¿Qué canales escogerás?
¿Usarás Estrategias simples o avanzados ecosistemas de Ventas?
¿Cómo transmitirás tu Propuesta de Valor?
Vender es un Arte pero también una Ciencia. Y será imprescindible para hacer Crecer tu Empresa.
8ª FASE: Gestiona las OPERACIONES de tu Empresa
Ahora hay que entregar lo prometido en la Venta.
Independientemente de si se trata de un Producto que ofrece las prestaciones requeridas, un Servicio con un Acuerdo de Nivel de Servicio o SLA, o una Solución con unos Beneficios muy tangibles, tendrás que ser Excelente en ello.
En un mundo 2.0, social, colaborativo y on-line, ‘la Calidad se le supone’. Y sobre todo en el mercado de Consumo personal, los errores se pagarán muy caro y muy rápido.
9ª FASE: Asegura una Completa SATISFACCIÓN de tu CLIENTE
Por lo tanto, tendrás que asegurar que todas las Fases y en especial la 8ª FASE provocan un elevado grado de Satisfacción en tu Cliente.
En esta fase un elemento clave son los Empleados, especialmente los empleados de Servicio al Cliente (o Customer Service).
El objetivo no es tanto complacer al Cliente sino crear una dinámica de retorno a tu Producto o Servicio a la vez que un boca-oreja positivo que haga viajar tu Empresa de forma viral.
Si consigues estructurar correctamente estas 9 Fases de la Cadena de Valor tendrás mucho conseguido en tu objetivo de conseguir hacer Crecer tu Empresa o Negocio.
Autor Jordi Mañé
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Desafíos del nuevo management: Jerarquía versus Creatividad e Innovación.






Por Ignacio Orrego.
Hola amigos, tanto tiempo. Ha pasado mucho tiempo sin escribir un artículo. Me he dedicado a ver la manera de potenciar los productos que ofrecemos en PMO2Win, lo que me llevó a escribir sobre la creatividad e innovación, habilidades esenciales para ejercer liderazgo.
En su libro El espíritu creativo, el psicólogo Daniel Goleman, conocido por el concepto de inteligencia emocional, señala que la mayoría de las empresas funcionan como una estructura jerárquica de naturaleza casi militar.
Por otra parte, el autor y consultor estadounidense William Edwards Deming –promotor, entre otras cosas, del concepto de calidad total−, decía que “la innovación nace de la gente que disfruta su trabajo”. Y agrega una frase que debiéramos esculpir en mármol y ponerla a la entrada de todas las empresas que quieran marcar la pauta en sus respectivos campos: “la innovación nace de la libertad”.
Queremos subrayar este concepto: la innovación nace de la libertad.
Cuestión de pirámides
Por supuesto, el éxito dentro de una jerarquía tiene sus privilegios. A todos nos gusta estar en la cima de la pirámide (nos atreveríamos a decir, casi de cualquier pirámide). Pero este privilegio suele entrañar una enorme demanda de energía y puede llegar a cobrar a veces un precio terrible.
Tal como los machos alfa de las manadas de animales salvajes, estar en esa posición de privilegio entraña siempre el temor a ser destronado y perder los tan ansiados privilegios del poder.
Ocurre en la selva, ocurre entre las clases políticas de los países… ocurre en las empresas.
Este instinto de supervivencia de la autoridad conquistada hace ver a todos los compañeros de trabajos como potenciales rivales, idea que conspira contra el trabajo colaborativo.
Muchas veces los altos cargos, para mantenerse en la cima de la pirámide y protegerse de las amenazas, buscarán neutralizarlas controlando, a cualquier costo, el flujo de la información. Ya es una vieja cantinela esto de la información es poder. Se piensa: “mientras menos información manejen aquellos que pueden destronarme, mejor para mí. Si controlo la información, controlo el escenario sobre el cual se libra cotidianamente la lucha por el poder al interior de la organización”.
Evidentemente, un gerente que piense de este modo va a destacar siempre lo bueno de su gestión poniendo sobre la mesa los buenos números… pero censurando cualquier dato que pueda dejar al descubierto algún grado de ineficiencia. Lo malo termina casi siempre debajo de la alfombra.
Lo que ocurrió con el Challenger en 1986 tuvo mucho que ver con este instinto de supervivencia y autoconservación de las jerarquías. Sencillamente los altos mandos de la NASA hicieron caso omiso de información de ingeniería que hablaba de materiales defectuosos. Ya conocemos el trágico desenlace de esta historia.
En las organizaciones jerárquicas los empleados dependen de las instrucciones recibidas desde arriba. Obviamente, a no ser que sea muy incompetente, el gerente no puede ser cuestionado. Esto se parece mucho a lo que ocurría en tiempos de los monarcas absolutos. El rey mandaba y no se permitía la disidencia. Cuestionar al rey podía significar el exilio o a la muerte (en el caso de las empresas, el despido).
La paradoja de la responsabilidad en las organizaciones monolíticas
En el presente hablamos de responsabilidad. Frecuentemente se les pide a los empleados que asuman más responsabilidades sobre sus hombros. El problema surge cuando éstos han estado demasiado acostumbrados a recibir instrucciones, lo que requiere cultivar una virtud diametralmente opuesta a las cualidades que se necesitan para asumir mayor protagonismo: la obediencia.
Esto es una paradoja: los necesitamos cada vez más proactivos y responsables al mismo tiempo que obedientes y disciplinados. Con esta incongruencia ponemos, evidentemente, límites a su accionar. Entonces, ¿cómo podemos esperar que asuman plenamente las responsabilidades que les otorgamos?
Etimológicamente el vocablo responsabilidad deriva del latín responsum, que significa “responder”. Por eso se dice que la responsabilidad es la habilidad para responder. Es decir, ser responsable implica estar en condiciones de responder convenientemente por las consecuencias positivas y negativas de cada una de nuestras decisiones… e indecisiones. Esto requiere consistencia en el actuar y coherencia en la expresión de nuestra identidad personal y nuestros valores en el trabajo.
Lo que está claro es que difícilmente un empleado actuará con coherencia y consistencia interior cuando está sometido a una estructura de mando jerarquizada donde el patrón de sus acciones es comandado desde la cima inalcanzable de la pirámide. En este escenario, el peso de la vigilancia o la falta de información cercenarán su capacidad de maniobra, lo cual lo inclinará más a tratar de complacer al alto mando que a dejar su sello personal impreso en su quehacer.
Cargo laboral: Leonardo Da Vinci
Imaginémonos por un momento lo que ocurriría en un proyecto si lográramos que cada persona involucrada en su desarrollo firmara el resultado final, como si se tratara de un artista que rubrica una obra maestra. Sería como decir que cada uno, de cara al cliente, avala personalmente el resultado de la empresa.
Es decir… somos todos unos artistas y el resultado final es nuestra obra de arte. Aquí no hay cargos, no hay jerarquía, no hay indiferencia, no hay falta de compromiso: todos somos Leonardo Da Vinci. Maravilloso.
Cuando no encasillamos tan tajantemente a las personas con un cargo o título tenemos más posibilidades de responder a múltiples solicitudes. De alguna manera nos vemos forzosamente obligados a trabajar en equipo. Las posibilidades que se abren con esta perspectiva son ilimitadas.
Todo esto nos hace enfocarnos en entregables o resultados concretos. Y esto no es más que la definición de ALCANCE en todo proyecto. TODOS nos comprometemos con el resultado y TODOS estamos presentes cuando se entrega al cliente.
Es una exageración, puede ser, pero sirve para vislumbrar lo que se necesita para ser parte de algo más grande que nosotros mismos, más allá de un simple título o cargo.
El tamaño sí importa: lo pequeño es mejor
Ahora demos un paso más. Goleman hace alusión también a otro tema que lesiona gravemente la capacidad de innovación y creatividad en las empresas: el tamaño de las mismas. En este punto el autor de Emotional Intelligence (1995) dice concretamente que lo pequeño es mejor. Es decir, el tamaño de la organización o de las unidades de trabajo afecta la creatividad.
Siguiendo este criterio, si queremos favorecer la innovación y fomentar el espíritu creativo, las corporaciones grandes y fuertemente jerarquizadas deberían descomponerse en unidades más pequeñas, semiautónomas.
El profesor Jim Collins, de la Universidad de Stanford, señala que “a medida que nuestra sociedad ha ido evolucionando de pequeñas a grandes organizaciones ha sofocado la innovación. Antes teníamos pequeñas escuelas, ahora son grandes organizaciones escolares; antes teníamos médicos de cabecera, ahora son parte de grandes organizaciones de salud burocratizadas (…). En fin, hacer las cosas a gran escala puede generar ahorro, pero por otro lado se pierde la veta creativa y se va generando ‘conformismo’“.
Es decir, las grandes instituciones sofocan el cambio. Los momentos más creativos de la historia humana han florecido en medio de períodos en que se ha presentado una gran diversidad. De hecho, los encuentros de culturas han favorecido siempre el surgimiento de atmósferas intelectuales que han impulsado el surgimiento de ideas nuevas y revolucionarias.
Pensemos −sólo por citar un par de ejemplos− en la época de los descubrimientos (siglos XV y XVI) o en el tiempo de la invasión y conquista islámica de la península ibérica (siglos VIII al XV). En periodos como los señalados ha proliferado una ingente riqueza de enfoques que ha sido caldo de cultivo de formidables avances.
Forzada por la multiplicidad de fuerzas en juego, la sociedad se ha visto obligada a sintetizar toda esa diversidad y complejidad social, política y cultural en un novum donde han visto la luz las ideas madres que han marcado a fuego el devenir de la humanidad en los tiempos sucesivos. Esto es lo que está ocurriendo hoy con el advenimiento de la nueva era tecnológica.
Este mismo concepto puede ser trasladado al ámbito de la empresa.
Tal vez la primera misión que una empresa deba imponerse a sí misma para promover el surgimiento de ambientes creativos e innovadores es redistribuir el poder. Esta espinosa tarea puede comenzar proponiendo una organización menos monolítica donde sean menos importantes los cargos o títulos que las responsabilidades en sí.
Esto es clave en la dirección de proyectos y en especial en el proceso de planificación, que es uno de los aspectos más débiles en el mundo de los proyectos.
Suele ser común que muchos gerentes digan “no pierdan tiempo planificando, necesito que trabajen”. El problema es que la planificación descansa, inevitablemente, sobre tres pilares: la creatividad, la innovación y mucho, pero mucho trabajo en equipo. Esto implica saber escuchar y practicar la tolerancia con todos los miembros del equipo enfocados en un resultado concreto.
Existen pocos equipos creativos tan estrechamente ensamblados como un conjunto de jazz en el momento culminante de la ejecución de una pieza original. Ya hemos hablado otras veces de la ejecución musical como ejemplo de trabajo en equipo. Cada músico toca solo su instrumento, pero todos juntos suenan de maravilla.
En el jazz se da incluso el caso que todos los ejecutantes tienen libertad para improvisar. Sin embargo entre todos, a medida que tocan, van creando una sola textura musical.
En verdad, el jazz es un muy buen modelo de trabajo creativo en pequeños grupos. Ya lo ha señalado el propio Peter Drucker:
“El modelo de management que tenemos ahora es la ópera –decía Drucker. El Director de la ópera tiene un gran número de grupos diferentes que manejar: el coro, el ballet, los solistas, la escenografía y puesta en escena, y la orquesta. Todos tienen que estar sincronizados por una partitura. De manera que ¿cómo es posible tener una gran compañía u organización cuando hay que escribir la partitura a medida que se toca? (…)
Lo que necesitamos ahora es un buen grupo de jazz: personas que puedan escribir la partitura mientras tocan, y si usted quiere escuchar buen jazz, ¿qué tan grande tiene que ser grupo cuando existen músicos que improvisan y al darse cuenta que el trompetista está tocando su solo pueden detenerse y apoyarlo…?”.
Sólo quien entiende esta premisa puede llegar a adoptar como propio el postulado de W.E. Deming que citamos al principio: “LA INNOVACIÓN NACE DE LA LIBERTAD”.
Autor Ignacio Orrego.
Fuente http://manuelgross.bligoo.com/20130405-desafios-del-nuevo-management-jerarquia-versus-creatividad-e-innovacion
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